• Leandro Merlo

DOCTRINA: CESIÓN DE HERENCIA



Cesión de herencia

Autor: Merlo, Leandro Martín

Cita:

RC D 750/2017 (Rubinzal Online)

Sumario:

a) Concepto. b) Momento a partir del cual produce efectos. c) Forma y contenido. d) Garantía por evicción. e) Efectos. f) Obligaciones del cesionario. g) Indivisión postcomunitaria. h) Cesión de bienes determinados.

Cesión de herencia

a) Concepto

La cesión de herencia es una especie de la cesión de derechos. Es un contrato por el cual el titular de todo o una parte alícuota de la herencia, transfiere a otro el contenido patrimonial de aquélla, sin consideración al contenido particular de los bienes que la integran[1].

El Código Civil no regulaba la cesión de derechos hereditarios, en cambio sí lo hace el CCCN, aunque respecto su forma y contenido, lo hace fuera del título dedicado al mismo, en el art. 1618, inc. a), que establece obligatoriamente como única forma la escritura pública.

b) Momento a partir del cual produce efectos

La herencia ya debe estar deferida para que la cesión tenga validez, es decir, sólo puede celebrarse luego de la muerte del causante, que provoca la apertura de la sucesión.

Entre contratantes, la cesión del derecho a una herencia ya deferida o a una parte indivisa de ella tiene efectos desde su celebración.

Respecto de otros herederos, legatarios y acreedores del cedente, desde que la escritura pública se incorpora al expediente sucesorio.

Finalmente, respecto al deudor de un crédito de la herencia, desde que se le notifica la cesión (art. 2302, CCCN).

c) Forma y contenido

Como se anticipó, la cesión de derechos hereditarios debe otorgarse por escritura pública, siendo esta una forma ad solemnitatem (conf. art. 1618, CCCN).

Debe tenerse en cuenta que la cesión de la herencia no comprende el título o calidad de heredero, sino la universalidad de bienes que componen la herencia o una parte alícuota de ella. De tal modo, comprende además las ventajas que pueden resultar ulteriormente por colación, por la renuncia a disposiciones particulares del testamento, o por la caducidad de éstas.

En cambio, no comprende, (salvo pacto en contrario) lo acrecido con posterioridad en razón de una causa diversa de las expresadas, como la renuncia o la exclusión de un coheredero; lo acrecido anteriormente por una causa desconocida al tiempo de la cesión; los derechos sobre los sepulcros, los documentos privados del causante, distinciones honoríficas, retratos y recuerdos de familia (art. 2303, CCCN).

En consecuencia, el cesionario adquiere los mismos derechos que le correspondían al cedente en la herencia, participando en el valor íntegro de los bienes que se gravaron después de la apertura de la sucesión y antes de la cesión, y en el de los que en el mismo período se consumieron o enajenaron, con excepción de los frutos percibidos (art. 2304, CCCN).

d) Garantía por evicción

En relación a la garantía por evicción, rige la autonomía de la voluntad, ya que en principio, aquélla no se debe al cesionario.

Si la cesión es onerosa, el cedente garantiza al cesionario su calidad de heredero y la parte indivisa que le corresponde en la herencia, excepto que sus derechos hayan sido cedidos como litigiosos o dudosos, sin dolo de su parte. No responde por la evicción ni por los vicios de los bienes de la herencia, excepto pacto en contrario. En lo demás, su responsabilidad se rige por las normas relativas a la cesión de derechos.

Si la cesión es gratuita, el cedente sólo responde en los casos en que el donante es responsable. Su responsabilidad se limita al daño causado de mala fe (art. 2305, CCNN).

Como se desprende de la norma citada, la garantía debida al cesionario se limita a la calidad de heredero y a la cuota indivisa que corresponde al cedente en la herencia.

Es decir, no se garantiza la existencia o contenido concreto de bienes individualizados. Ello deriva del carácter aleatorio del contrato. Podrían existir más bienes que los contemplados al momento de realizar la cesión, o presentarse más herederos, o presentarse múltiples acreedores del causante, con lo cual la participación final, en la partición de la herencia que tenga el cesionario será mayor o menor de acuerdo a tales eventos.

De todos modos, las partes pueden pactar extensiones o limitaciones de la garantía.

e) Efectos

La cesión no produce efecto alguno sobre la extinción de las obligaciones causada por confusión (art. 2306, CCCN).

Ello impide que renazcan los créditos y las deudas extinguidos por confusión del heredero con el causante, y provoca, acertadamente, que el cedente no pueda efectuar algún reclamo al cesionario ni éste a aquél, en relación a eventuales créditos ya confundidos.

f) Obligaciones del cesionario

Si el heredero efectúa pago de deudas y cargas, y luego efectúa la cesión de sus derechos hereditarios, el cesionario deberá contribuir al pago de aquéllas hasta el equivalente al valor que reciba.

Dado que no se cede, como vimos, la calidad de heredero, el cesionario sigue respondiendo frente a los acreedores del causante junto al cesionario, el primero en proporción a su cuota, el segundo, en proporción a lo que ha recibido (conf. art. 2307, CCCN).

g) Indivisión postcomunitaria

El art. 2308 establece que las disposiciones relativas a la cesión de herencia se aplican a la cesión de los derechos que corresponden a un cónyuge en la indivisión postcomunitaria que

acaece por muerte del otro cónyuge.

La norma contempla el supuesto del art. 481 del CCCN que establece que extinguido el régimen de comunidad por muerte de uno de los cónyuges, o producido el fallecimiento, mientras subsiste la indivisión postcomunitaria se aplican las reglas de la indivisión hereditaria.

En tal evento, coexistirá la indivisión poscomunitaria con la indivisión hereditaria, hasta que ocurra la partición de la herencia.

De tal modo habrá que distinguir si el acervo hereditario está compuesto por bienes gananciales, o propios, en cuyo caso el cónyuge supérstite, al concurrir por ejemplo con los hijos de éste y el causante, será heredero respecto los bienes propios, y conservará o retirará, en su caso, el 50 % de gananciales que le corresponden en virtud de la disolución de la comunidad, heredando el otro 50 % el resto de los herederos.

En dicho marco, el supérstite puede ceder los gananciales que a él correspondan y, aunque no se trata de una cesión de herencia, el artículo somete dicha cesión a las normas que venimos analizando.

h) Cesión de bienes determinados

El art. 2309, CCCN es claro en cuanto a que la cesión de derechos sobre bienes determinados que forman parte de una herencia no se rige por las reglas de la cesión de herencia, sino por las del contrato que corresponde, y su eficacia está sujeta a que el bien sea atribuido al cedente en la partición. El CCCN recoge la interpretación que la doctrina y la jurisprudencia mayoritarias efectuaban a la luz del Código Civil que carecía de una norma similar. En tal sentido el artículo comentado "fulmina la posibilidad de realizar cesión de derechos hereditarios sobre bienes determinados, reafirmando que no se rigen por las reglas de la cesión de herencia, sino por las del contrato que corresponde"[2].

De este modo, se da certeza a una práctica errada observada no pocas veces, respecto cesiones efectuadas respecto bienes particulares, cuando ello claramente no es el objeto de la cesión de herencia.

1 Zannoni, Eduardo, Derecho de las sucesiones, t. 1. Pág. 569, ed. Astrea, 2001.

2 Mourelle de Tamborenea, María Cristina, La cesión de herencia en el Código Civil de Vélez Sarsfield y en el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, DJ18/03/2015, 1, AR/DOC/4568/2014.

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